domingo, 22 de mayo de 2011

Para los "abuelitos que escuchan rock vetusto"

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South side of the sky
(Jon Anderson/Chris Squire)

A river a mountain to be crossed
The sunshine in mountains sometimes lost
Around the south side so cold that we cried
Were we ever colder on that day a million
Miles away
It seemed from all eternity
Move forward was my friend's only cry
In deeper to somewhere we could lie
And rest forthe the day with cold in the way
Were we ever colder on that day a million
Miles away
It seemed from all eternity
The moments seemed lost in all the noise
A snow storm a stimulating voice
Of warmth of the sky of warmth when you die
Were we ever warmer on that day a million
Miles away
We seemed from all eternity
The sunshine in mountains sometimes lost
The river can disregard the cost
And melt in the sky warmth when you die
Were we ever warmer on that day a million miles away
We seemed from all of eternity


El Lado Sur del Cielo

Un río, una montaña para cruzar
El rayo de sol a veces se pierde en las montañas
Alrededor del lado sur hace tan frío que lloramos
Acaso alguna vez tuvimos tanto frío como ese día,
Un millón de millas lejos
Parecía toda una eternidad.
Sigue adelante, fue el único lamento de mi amigo
En lo profundo hacia algún lugar
en el que podamos acostarnos
Y descansar de día, con el frío en el camino
Acaso alguna vez tuvimos tanto frío como ese día,
Un millón de millas lejos
Parecía toda una eternidad.
El momento parece perderse dentro de todo el ruido
Una tormenta de nieve, un voz estimulante
De la calidez del cielo, de la calidez cuando mueres
Acaso alguna vez tuvimos tanto calor como ese día,
Un millón de millas lejos
Parecía toda una eternidad.
El rayo de sol a veces se pierde en las montañas
El río puede olvidarse del costo
Y fundirse en el cielo, es tan cálido cuando mueres
Acaso alguna vez tuvimos tanto calor como ese día,
Un millón de millas lejos
Parecía toda una eternidad.

Traducción "robada" de:
http://rocko.blogia.com/2005/081201-yes-south-side-of-the-sky-el-lado-sur-del-cielo.php

domingo, 15 de mayo de 2011

No hay respuestas, solamente más preguntas...

Tengo que admitir que la vida es un instante y una eternidad.  Es frágil como un soplo y eterna como el mar.  La soberbia de los humanos los ha hecho pensarse exclusivos y superiores. Han armado infinidad de cosmovisiones, mitologías y sistemas de pensamiento para calmar su angustia de pequeño animalito desterrado del paraiso.  Nada se sabe de lo que piensan o sienten los demás seres y esa ignorancia ha servido para que el humano suponga  su superioridad.
La única seguridad que tiene el humano es su pequeñez, su absoluto desamparo. Cuando sale de su cueva en la noche estrellada y levanta la vista hacia el infinito puede tomar conciencia de su dimensión.  Un pequeño simio lampiño escrutando el universo parado sobre una roca viajera en el vacío insondable.  Allí imaginó constelaciones y comenzó a soñar con dioses y héroes que den contenido a sus dudas.

Parado frente al cuerpo inerme de un semejante muerto, desgarrado por la certeza de no verlo despertar más, tuvo necesidad de responder a su terror.  Supo que más temprano que tarde él también (y todos) estarían en iguales condiciones. Es así como comenzó a buscar una eternidad.  Una estrella que le muestre una realidad menos cruel que la de la muerte, la descomposición, el polvo, el olvido.  Se dio cuenta que polvo era y que en polvo había de convertirse

¿Se hacen estas preguntas los individuos de otras especies?  Nadie puede responder a esto. Tal vez no, tal vez tengan las respuestas o no las necesiten.  Ellos no fueron expulsados del jardín del Edén, de manera que corren desnudos por la vida tratando de no tropezar con los temibles humanos. 

Habiendo construido "civilizaciones" que contengan sus incertidumbres en frasquitos de certezas, no logra acallar su angustia de exilado.  No hay construcción que haga guardar silencio a la vocesita que, en las noches, interroga sobre la noche definitiva.

Hay viejos libros que prometen felicidades o dolores eternos, según se sigan las instrucciones más o menos ambiguas que proponen. Pero no hay testimonios claros de su veracidad. 

No hay respuestas, amigos, no las tienen los sabios, solamente hay más y más preguntas...

(Fragmentos de la "libretita" del autor)