miércoles, 6 de marzo de 2013
The bluest blues... partió Alvin Lee
Hoy partió Alvin Lee... el legendario guitarrista de Ten Year After... para nuestra generación ha sido un ícono...
Nuestro homenaje y eterno agradecimiento.
viernes, 8 de febrero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Obertura Transurbana
de sombra ocurrí, al menos memoria
para espantar al gnomo de los escalofríos
retrotraigo a la fase adictiva
de cuestionar quienes soy
sabiendo desde casi siempre
que la pregunta conspira
hasta ahorcar cada simulacro
estoy inapetente de certezas
ya no ladro razones
algo escindió la parábola,
sólo veo parias dudando
en qué esquina suicidarse
dios nos queda lejos
en este espejo de cotidianeidad
resumo la perspectiva entre flecos
esquivos,
la máscara que rota descendientes
abre milenios de culpa genética
alguien se arroja desde un balcón
hacia niñez, mientras cae
recuerda cuando los colores ensuciaban
el papel donde dibujó la muerte
insospechada en el entonces
acuarela roja en la vereda
amalgama de un mismo demonio
voy oculto en la valija que un extraño
olvidará en un país inexistente
tantas versiones de mí.
Victor Marcelo Clementi Nasif
Desahuciado en Letras
www.lacocuzza.blogspot.com
domingo, 9 de diciembre de 2012
Dave Brubeck
1920-2012
Uno de los pianistas más populares de la historia del jazz
El músico norteamericano Dave Brubeck, uno de los más populares e influyentes pianistas de jazz, falleció ayer de un infarto en un hospital de Connecticut, Estados Unidos, un día antes de que cumpliera 92 años.
Formado en la música clásica, Brubeck se internó en la arena del jazz, donde tardó en ser reconocido, pero finalmente se erigió en uno de los pianistas más importantes tanto dentro como fuera del exigente género.
El cuarteto que lideró Brubeck en los 50 y sus colaboraciones con el saxofonista Paul Desmond le valieron un reconocimiento que excedió el ámbito del jazz y que se tornó masivo. "Durante toda mi vida la gente quiso meterme en una estantería, y a mí eso siempre me aburrió", solía decir el pianista cuando alguien intentaba identificarlo con un estilo determinado.
Familia de músicos
Dave Brubeck nació en California, en 1920. Su madre era pianista, y sus dos hermanos mayores, estudiantes de música clásica. Con ese entorno familiar no tardaría en desarrollar su propia inquietud artística: a los 9 años empezó a estudiar piano y violonchelo. En 1944, el ejército de los Estados Unidos lo envió a Francia a combatir con las fuerzas aliadas. Cuando la guerra pasaba a ser historia, Brubeck se dio el gusto de dirigir una pequeña orquesta militar.
De regreso en su país, el pianista profundizó sus investigaciones con el compositor Darius Milhaud y organizó un octeto experimental con otros alumnos del maestro francés.
Bajo la influencia de Duke Ellington, Brubeck ensayó una fusión entre elementos de la música europea y el jazz, en especial en su faceta de compositor. A comienzos de los años 50, saltaría a la fama con su propio cuarteto, el Dave Brubeck Quartet, del que participaron, entre otros, el saxofonista Paul Desmond.
Su popularidad la consolidó a lo largo de toda la década del 50, con piezas como "In Your Own Sweet Way" o "Take Five", que en 1959 convirtió al álbum del mismo nombre en uno de los más vendidos de la historia del jazz. Para Take five el cuarteto ya contaba con su formación más recordada: Brubeck en piano, Paul Desmond en saxo alto, Joe Morello en batería y Eugene Wright en bajo. Ésta duró hasta el 67. Tras él, el pianista formó The Dave Brubeck Trio & Gerry Mulligan, con el que tocó registró discos hasta comienzos de los años 70. En los 90 se daría el gusto de tocar con tres de sus hijos y prolongar la pasión por la música legada de su madre.
Gracias a: http://www.lanacion.com.ar/1533731-dave-brube
miércoles, 21 de noviembre de 2012
El ejemplo de Daniel Bareimboim es para entender que se puede convivir entre personas de distintas creencias y orígenes. El respeto por la diversidad y la tolerancia son la llave para construir una sociedad abierta y solidaria.En nuestro país conviven desde hace muchos años, a veces en la misma cuadra, árabes, judíos, armenios, orientales de todos los orígenes... Los fanatismos y la intoleracia, la desconfianza hacia el que es diferente llevan a caminos de violencia sin salida.
Es imprescindible seguir el ejemplo que está dando este músico en un conflicto que no resiste una muerte más...
jueves, 15 de noviembre de 2012
miércoles, 31 de octubre de 2012
El regreso del chamán
Planeaba realizar un comentario de este disco, pero la abrumadora rutina me estaba retrasando...
Este periodista ha hecho un hermoso análisis de este trabajo de Edelmiro y me permito reproducirlo, con el debido respeto... un gran cariño
El guitarrista de Almendra y Color Humano sigue dando batalla en varios frentes y acaba de editar un nuevo álbum, Contacto 2012
"Larga vida al sol /Que te queda larga vida." La frase, incluida en el primer disco de Color Humano , es uno de los pasajes más memorables del rock nacional. Edelmiro Molinari, flamante ex Almendra, susurra el estribillo que David Lebón, egresado de Academias Pappo, le devuelve como eco hasta que Edelmiro rompe la ensoñación, con un solo en ese idioma tan particular, el de un Hendrix de arrabal. Cuarenta años después, el eco resuena en ambos músicos. Lebón, tras doce años de oxigenación mendocina, hace esporádicos e introspectivos shows. Menos cándido ha sido el devenir para Molinari. Tras su exilio en Los Ángeles y luego en Chile, hacia 2006 se estableció en San Luis y desde entonces afrontó dos operaciones causadas por ese mal todopoderoso, innombrable.
Pero Némesis no pudo con el viejo chamán. Su conjuro fue la música: una serie de canciones escritas a la sombra de un algarrobo puntano, que salieron a la luz en el álbum Expreso de agua santa y que alcanzan la plenitud en el flamante Contacto 2012 , que se apunta como uno de los mejores retornos del año.
"Estoy en un vértice", afirma, y de ahí en más será un placer escucharle sus ce y eses aflautadas, que le dan, licencia mediante, ese color tan humano a su música. "Las operaciones me dejaron cerca del otro lado -dice-, del ojo azul, de lo desconocido. Y al mismo tiempo veo esta realidad. Porque los humanos somos muy jodidos. Somos los peores del mundo animal. Nos matamos unos a otros por los que están en las cúpulas más poderosas, las del dinero y la religión."
La preocupación se proclama no bien arranca el disco: "Todo el que mata casi siempre usa corbata, amparado en su civilización"; pero también "si por tu causa, como hizo el Che Guevara, corre la sangre, también es destrucción".
Tampoco vale esconder la cabeza (Molinari incluso versionó dos clásicos cuyo mensaje rescata, "No pibe", de Manal, y "Adónde está la libertad", de Pappo). La respuesta surge en el tema siguiente: "Amar es hoy". "Es la única alternativa -afirma-. Es una palabra muy usada, pero amar es diferente a decir te quiero, que de alguna manera es posesivo. El amor se siente o no. Es instantáneo."
A la hora de rockear, Edelmiro muestra su vigencia en "María Argentina", que incluye un excepcional solo de guitarra, mientras "Uno por uno", con coros de Chizzo Nápoli y Uki Tolosa ("gran cantautor y juglar", elogia Molinari), es lo más parecido a una versión 2012 de Color Humano. Pero las mejores canciones son aquellas desnudas de arreglos. En "Vestidos de agua" se lo escucha solo con su guitarra, mientras "Doncellas de Dios", que surgió como una improvisación con Luis Ocampo en cajón peruano, terminó como un remix en clave norteña de "Heaven", de los Rolling Stones.
"Luis Ocampo le dio al disco la percusión que andaba buscando -cuenta-. Quería algo local, como de murga, y el tema parece algo folklórico en 5 x 4. Lo grabamos bien casero y así quedó."
Edelmiro se alegra al recibir la impresión de que su disco es atemporal. En el contexto del rock contemporáneo, resulta impensable no imaginar sus nuevas canciones como postales de bajamar; hologramas de un tiempo remoto, cuando la globalidad flotaba en la cabeza de pocos mientras en Buenos Aires el cancionero de las peñas se enriquecía con el fenómeno del rock.
"Los almendros crecimos con una visión absolutamente amplia y escuchábamos de todo: Beatles, Stones, Piazzolla, Atahualpa. Cuando nos separamos, Rodolfo y Emilio ya estaban armando Aquelarre. Luis y yo seguimos un poquito más, hicimos una experiencia llamada Tórax. Pero cada uno buscaba su destino. Entonces, lo más lindo de Almendra fueron sus frutos. Como decíamos en aquella época: no nos separamos, nos multiplicamos. De un grupo salieron tres bandas impresionantes. La admiración entre nosotros siempre siguió."
-¿Cómo encontraste ese estilo tan personal de tocar la guitarra?
-Hay dos formas de aprender. Una es sacar los solos de guitarristas que te gustan, pero así aprendés como toca otro. La otra es tocar lo que te nace. Yo escuchaba a un montón de guitarristas, pero no podía ir a buscar las mismas notas. Preferí la libertad de tirarme a la pileta. Ojo, no desmerezco lo otro, porque siempre se aprende copiando. Pappo venía y me decía [imita su voz gutural]: "Escuchá estooo". Y se reía. Había aprendido el final de un blues y lo sacaba tal cual. Era genial, ¿entendés? Terminó amalgamando eso con su propio talento".
-Siempre te ocupó la cuestión nativa, y eso parece profundizarse en temas como "Hombre de las cumbres", "Crespín" y sobre todo en "Pucará", un homenaje a los antiguos habitantes de la tierra donde hoy vivís.
-Sí. Los comechingones se alimentaban con el fruto del algarrobo, al que los españoles llamaban chingón; de ahí el nombre de la tribu. Sus características eran distintas a las de nuestra gente nativa, ya que tenían una estatura promedio de 1,80 metros y usaban barba. La vida en San Luis me tocó profundamente. Todo el material lo compuse debajo de algarrobos que tienen más de 250 años. Vos sentís que hay algo extra ahí, y está flotando en el viento.
El regreso del chamán
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